03 octubre 2009

Entrevista a Sandy Collora (II)

Lo prometido es deuda. Segunda parte de la extensa entrevista a Sandy Collora. El rodaje de Hunter Prey, sus vicisitudes, indie en acción, crítica al Hollywood desbocado... ¡Disfrutad!





Hunter Prey es tu primer largometraje. ¿Por qué has tardado tanto tiempo en poner en marcha tu primera película? ¿Cuáles fueron los problemas que te surgieron?

Quién sabe lo que se decía de puertas para dentro cuando yo salía de las reuniones… No sé, quizá pensaron que estaba mal de la cabeza… Intenté convencerles de que, por decirlo de alguna manera, el “matrimonio” entre el arte y el mercado era algo que se podía construir, y que yo sabía cómo hacerlo. Pero como ya he dicho, a fin de cuentas, no sólo hace falta que uno d los ejecutivos te crea, sino que crea en ti. Y eso no pasó nunca, al menos con nadie que tuviera el poder para dar luz verde a aquellas películas. Decidí que ya era hora de dejar de ojear proyectos o hablar sobre ellos y empezar a HACER uno.

El mayor reto fue recaudar el dinero y todo lo necesario para hacer la película. La política y el negocio de esta industria son las cosas difíciles para mí, más que cualquier reto creativo. Es una pena que a menudo esas cosas sean contraproducentes para que las pelis salgan bien. No me refiero a limitaciones con el presupuesto, no tengo problemas con ello, me refiero más a los aspectos políticos sobre cómo se hacen las cosas a veces: cómo muchas personas no pueden evitar involucrarse en el proceso creativo y tomar decisiones que no deberían tratarse en comandita. Cooperar es algo que yo aprecio mucho como parte de la industria del cine, pero cuando se proponen ideas que pueden poner en peligro la integridad de la película, es difícil encontrar un punto de equilibrio. Es la par que menos me gusta del proceso. Provoca más estrés y tensiones que cualquier otra cosa que implique el trabajo. Es duro a veces, pero lo aguanto todo con una sonrisa en la cara como he dicho. Es todo parte de la gran aventura,
pero no es algo que me mole… No conozco a ningún creativo al que le mole.

Yo asistí al Monsterpalooza, donde contaste cosas sobre el proceso de rodaje de la película. En primer lugar recuerdo que dijiste que mucha gente dudaba de que pudieras sacar adelante esta película, sobre todo teniendo en cuenta la localización donde hicisteis la grabación. ¿Dónde rodaste la película exactamente?

Filmamos en Méjico. Todos pensaron que estaba loco… Incluso uno de los productores dudaba de que se pudiera hacer, hasta que lo llevé allí y le mostré las localizaciones y la casa donde viviríamos. Después de eso, él no quería rodar en ningún otro sitio. Vi en su cara que algo había hecho “click” en su interior. Gracias a que él se encargó de los asuntos logísticos y financieros fue posible.


Incluso en tal punto había indecisos. Tras leer el guión, algunas personas no lograban entender cómo podría llevar allí abajo un equipo pequeño y en 17 días, volver con algo que se pareciese remotamente a una película. Y mucho menos, a una película de ciencia ficción tan ambiciosa. La verdad, ¿qué puedo decir? Parecía que algunos sólo esperaban ver cómo fracasaba todo. Pensaron que no podría hacerlo. Creo que probado que se equivocaban. No hace falta decir más sobre eso.

Supongo que nunca he dejado que me afecte lo que los demás decían sobre mis habilidades o sobre lo que era o no era capaz de hacer. Si dejas que te afecte, te acabarán arrinconando y te dirán cosas como: “Es sólo otro tío e efectos especiales que quiere dirigir”, “Su trabajo es bueno, pero ¿puede trabajar con actores?” y mi favorita, “Sí, puede conseguir mucho con poco presupuesto, tiene talento, pero ¿puede encargarse de una película de gran presupuesto?”. Os juro que es real, alguien una vez dijo eso.

¿Cuánto tiempo estuvisteis allí?

Casi un mes. Nos llevó un día entero llegar allí, rodamos durante 17 días, 6 días a la semana. Volver a casa llevó otro día entero. Unos meses más tarde volvimos con el DP y dos actores principales sólo para mejorar algunas cosas durante dos días. ¿Estábamos muy lejos de la civilización?

Bueno, San Felipe era la ciudad con hospital y restaurantes con internet más cercana, y ella estaba a unos 120 kilómetros de Las Tunas, y a 300 kilómetros de cualquier otra localización, como las ciudades de Puertecitos and Gonzaga Bay, por el mar de Cortés. A muchas de las localizaciones sólo se podían acceder con vehículos de cuatro ruedas o por senderismo. Estaban en medio de la nada, por así decirlo. Echando un vistazo atrás, lo que mejor recuerdo de las localizaciones es lo escarpadas que eran. Al final del día, todos parecían haber salido de “The Sands of Iwo Jima” de John Wayne. Acabamos hechos polvo, magullados, con cortes por las rocas afiladas y siempre estábamos muy sucios. Era como estar en la guerra.


¿Dónde vivíais?

Cuando rodamos en el desierto, nos quedamos en San Felipe, en un pequeñito hotel que no estaba mal. Tocábamos a dos por habitación, que eran pequeñas, pero tenían aire acondicionado (o algo parecido) y al menos había camas. Mike Macfarlane, diseñador de vestuario, fue mi primer compañero de habitación la primera noche, y el tío roncaba que no veas. Clark fue mi compi otras noches y se tiraba muchos pedos. No había escapatoria. Fue una experiencia dura, pero nos lo pasamos muy bien.

Cuando rodamos cerca de Puertecitos y Gonzaga Bay, estuvimos en uno de mis lugares favoritos de este planeta. Era una casa que llamábamos “el castillo”, porque los tejados tenían pinta de castillo antiguo. Eran dos edificios muy sencillitos, cerca de la playa, construidos con piedras y cemento, pero tenían mucho encanto y personalidad. Me encantaba. Había en ella algo puro, algo sutil. No tenía las comodidades que tenemos aquí, pero tenía unas vitas cojonudas.


¿Cómo hicisteis los preparativos para los trajes y el maquillaje?

Todo estaba ya montado y pre-pintado antes de ir allí. El maquillaje y los tíos de vestuario lo hicieron genial. Antes de ir a Méjico lo teníamos todo muy planificado, de una forma tan detallada que ellos probablemente no lo podían soportar. Sabíamos exactamente qué teníamos que hacer tal día y con quién. Lo que esos chicos lograron, en esas condiciones, es realmente increíble. No podrían haberlo hecho sin llevar antes pre-pintados todos los aparejos y sin montarlo todo al nivel que lo hicieron. Hubo ciertos problemillas aquí y allá, pero esos chicos fueron impresionantes.


He oído hablar sobre las enormes tormentas de arena. ¡Cuéntanos algo sobre ellas!

Un día tras acabar de rodar, de camino a casa, me di cuenta de que el viento era más fuerte de lo normal. Hacía que la arena formase nubes en el aire. A la hora de irse a la cama, probablemente soplaba a una velocidad de 32 km por hora. Y a medianoche, yo diría que hubo ráfagas de hasta 65 km por hora. Todas las ventanas de la casa temblaban, y no sólo se oía el viento, sino también la arena retumbando contra las paredes. Yo dormía debajo de una ventana, y en cierto momento, la arena chocaba con tanta fuerza, que parecía que alguien estaba disparando con un rifle de aire comprimido al cristal. Alejé mi colchón de la ventana, porque estaba seguro de que iba a reventar.

No pasó nada, pero a la mañana siguiente había una capa de 3 pulgadas de arena que cubría a todos y a todo DENTRO de la casa. Afuera, los vehículos de producción estaban medio enterrados, y hubo que desenterrarlos antes de ponerlos en marcha. Merecía la pena estar allí para verlo. Yo crecí en Nueva York, y en invierno, tras una nevada intensa, todo acaba cubierto de nieve. Aquello era parecido, sólo que con arena en lugar de nieve. Era algo muy curioso de ver. Pero molaba.


Rodamos “Hunter Prey” hace un año, y todavía tengo arena en mi camioneta, en la ropa, en los zapatos, en las maletas… Se metía por todas partes. También me lleve una carpeta grande, verde, de cubierta suave, en la que guardaba los storyboards. Tenía sobres de plástico protectores y esas cosas. Esa cosa llegó a pesar un kilo y medio más de lo normal el último día de rodaje. Estaba llena de arena. Y todavía lo está.

Tuve la oportunidad de charlar con tu director de fotografía, que me contó una anécdota sobre abejas asesinas. ¿Qué os pasó con las abejas asesinas?

Bueno… en realidad no eran “asesinas”, al menos no como las de África. Al menos yo creo que no lo eran, pero en una de las localizaciones en uno de los cañones había enjambres de abejas que nos atacaban cuando nos acercábamos estábamos por allí. Había que tener cuidado y no dejar comida al aire libre o una botella abierta de Gatorade o cosas así. Aquellas abejas se te echarían encima en seguida. Supongo que no hay mucha comida o bebida por allí. Somos testigos de eso, pues teníamos los mismos problemas que ellas.

Tengo que preguntártelo… ¿Qué clase de comida teníais tú y tu equipo allí, en medio de la nada?

En realidad hay una entrevista sólo sobre ese tema, pero te haré un resumen. Se suponía que un chef vendría con nosotros allí abajo, para que cocinase para el equipo con productos traídos de USA. Bueno, por alguna razón, esa persona apareció cuando ya llevábamos bastantes días de rodaje, y la mayoría del quipo no disfrutó mucho el estilo culinario local. Cuando por fin llegó, él cocinó todo tipo de cosas ricas, lo que nos levantó a todos un poco la moral. Pero la mayor parte del tiempo que duró el rodaje, vivíamos de la comida de los restaurantes y los comercios de allí. Algunas personas se pusieron muy enfermas y le echaban la culpa a la comida, no sé… Es una pregunta cuya respuesta cambia según la persona que responda. Para algunos miembros del equipo la comida, o la falta de ella, era un gran problema. Para otros, no tanto. Recuerdo cierto día, en el que nuestro primer asistente de dirección, Mark Mathis, preparó sándwiches de mantequilla de cacahuete y mermelada. Fue lo único que comimos.


Yo estaba tan concentrado en la película que la comida no entraba en mi lista de prioridades. Yo me conformaba con huevos crudos, barras de proteínicas y alguna que otra pieza de fruta medio pocha. Para mí no era mucho problema. En los días de descanso pescaba frente a la casa, y cociné pescado fresco para los chicos que no dormían o que no se iban al pueblo. Estoy muy acostumbrado a estar en fuera de casa, especialmente en el océano, así que para mí era como estar en casa.


¿Qué otras experiencias recuerdas mientras rodabas Hunter Prey?

Cientos de grados a la sombra, bichos, serpientes, tarántulas, terreno escarpado mças 18 personas sudorosas, hambrientas cansadas y sedientas. Y un solo cuarto de baño en toda la casa. Figúrate.

Pese a lo duro que fue estoy seguro de que también hubo momentos divertidos. ¿Teníais alguna broma interna o cachondeo en particular?

Sí que hubo algo de cachondeo, sí… Quiero decir, lo necesitábamos para no volvernos locos. Fue un rodaje muy duro, pero sí que había ratos para relajarse. Yo diría que la coña más memorable era la competición continua de flatulencias entre Damion y Clark. Se pasaban el día pedorreándose y contando chistes guarros. Fue muy divertido… cuando montaba una toma, todo era muy silencioso, era un momento muy serio. Entonces, de repente, alguno de los dos se tiraba uno bien grande y todos nos partíamos de risa. En el set de rodaje, en los coches, en la casa… todo el rato con los pedos. Una mañana, vi a Clark tirándose un pedo en toda la cara de Damion, mientras este dormía. No recuerdo quién ganó al final, pero te lo juro: ese par son la peste.


Aun con todo… ¿Fue la peor, o la mejor experiencia por la que hayáis pasado?

Fue una gran experiencia en general, en serio. Una auténtica aventura Ir allí, por caminos infranqueables, a miles de kilómetros de la cotidianidad, era algo que me motivó mucho. Lo que pudiera llegar a ocurrir allí abajo, la incertidumbre, era increíble. Enfrentarse a lo desconocido en territorio comanche para descubrir lo mágico y lo maravilloso de hacer esta película en lo que básicamente era un planeta extraterrestre. Para mí el mayor de los retos era dirigir a un pequeño grupo, llevarlos en medio del desierto mejicano, luchar contra todos los obstáculos para rodar una película tan ambiciosa. Era como ser Indiana Jones, pero de verdad. Incluso casi pierdo mi fedora un par de veces (nota de Aka: el fedora es el tipo de sombrero característico de Indiana Jones ;)). Es lo más difícil que he hecho en la vida, pero fue increíble. No lo cambiaría por nada del mundo.


¿Tenéis algo de eso grabado? ¿Tendremos la oportunidad de ver algún documental en plan “detrás del escenario” como extra en el DVD o el Blu Ray?

Estoy seguro de que algo saldrá en el DVD o en lo que sea. No hay mucho de metraje sobre eso, pues todos estábamos siempre muy ocupados. No teníamos a nadie que se dedicase a hacer eso, pero en cuanto alguien tenía una mano libre le endosábamos una cámara y le poníamos a grabar. Para ser honesto, no he tenido la mínima oportunidad de echar un vistazo a lo que tengamos. Creo que debe haber un gran documental en alguna parte. La historia detrás de la creación de esta película tiene que ser tan interesante y dinámica como la propia película. Algo en plan “Lost in La Mancha”, pero con un final distinto. Pobre Terry Gilliam… De verdad espero que salga adelante su película de Don Quijote. Pienso que sería brillante. Es un tipo brillante.

¿Qué te inspiró para escribir Hunter Prey? ¿Películas, libros, arte…?

Pues un montón de cosas. Mi co-escritor, Nick Damon, y yo queríamos algo muy nostálgico, de la vieja escuela. Como un romántico homenaje a los 70, a las cosas que adoramos de aquella mágica década. Los programas de tv de los sábados por la mañana, tebeos, la revista Heavy Metal, y los juguetes de Mego y de Aurora que teníamos de críos. Es algo muy puro, una fiel representación de mi infancia durante los 70: Las primeras pelis de Spielberg los juguetes de The Micronauts, El Planeta de los Simios, y por supuesto, Star Wars. Para nosotr era algo muy natural. Escribimos un guión que reflejase todo lo que amamos sobre la ciencia ficción y las películas. Recuerdo sentirme muy satisfecho conmigo mismo cuando partimos hacia Méjico. Sentía que el guión era sólido, que si podíamos conseguir lo que había escrito en esas páginas, lo que tenía en mi cabeza, tendríamos algo especial.

¿Cuál es tu punto de vista sobre las películas que se hacen en el presente? Hollywoodno hace otra cosa que remake tras remake. Películas basadas en juguetes, en comics, y en videojuegos. Es como si ya pasaran de los guiones.

Mira, me encanta Depredador. Me encanta Alien. Me encanta Halloween de Carpenter, y amo Star Wars, pero esas pelis tienen 20 0 30 años… Sí, vale, son las pioneras del género y hay que rendirlas tributo como se merecen, pero… ¿Dónde están los NUEVOS monstruos? ¿Y las NUEVAS sagas espaciales? ¿Y la NUEVA ciencia ficción y los iconos del terror? Si los estudios no paran de sacar secuelas y remakes, ¿adónde van a llegar? ¿Cómo estará la industria en 20 años? ¿Van a seguir haciendo remakes de los remakes y de las secuelas? ¿Cuántas pelis de Depredador o de Alien puedes sacar? ¿Cuántas figuras de acción puedes vender de la misma criatura o personaje, cuántas veces los puedes pintar de otra forma? En algún momento alguien tiene que darse cuenta de que TODAS esas películas fueron ideas originales. Ideas que prendieron la mecha de la imaginación de una generación entera de cineastas, entre los que me incluyo. Queremos contribuir con nuestras propias ideas originales, con personaje que aumenten el lexicón del género. Todos los remakes que tienen planeado me demuestran que la situación está fuera de control… es como un tren descarrilado.

El tema me olía a chamusquina cuando iba a los estudios tras hacer el corto de Batman. Hablaba con los ejecutivos y todos me decían: “Queremos algo diferente, algo nuevo, algo fresco”. Entonces yo les ofrecía eso exactamente. Se lo daba todo hecho, exposiciones con las ideas, el artwork, las maquetas, el guión terminado, mundos completamente concebidos y diseñados… Pero por alguna razón, ninguno dio luz verde a esos proyectos. No sé por qué, y no me quejo, de verdad. Estaba feliz de estar allí, ofreciendo mis ideas y conociendo a toda esa gente. Créeme, yo siempre tenía una sonrisa en la cara, estoy siendo honesto.

Incluso me topé ejecutivos junior, tipos jóvenes que de verdad pillaron lo que yo intentaba demostrar y se mostraron muy entusiasmados conmigo. Uno en particular, incluso me ofrecía a un actor y a un guionista interesados en uno de mis proyectos originales. Estaban dispuestos a aprobar el guión, pero simplemente no pudieron conseguir el aprobado de “los de arriba” del estudio. Fue en esos días en los que tomé la decisión de prescindir de mi agente y dejar de esperar a la oportunidad a nivel de estudio. Cambié de dirección, salí adelante al estilo indie, escribí y desarrollé un proyecto de menos presupuesto. Recaudé los fondos y lo hice todo a mi manera. Tardó más tiempo del que esperaba, pero el hecho es que hice mi sueño realidad.

La película se encuentra ahora en la fase de post producción. ¿Cuánto os queda para acabarla?

Para cuando publiques esta entrevista, la película tendría que estar terminada. Estamos preparando algo especial para la Convención del Cómic de San Diego del mes que viene, así que, ¡asegúrate de asistir a la noche de disfraces del sábado para comprobar qué es!

Una vez que acabéis, ¿qué planes tienes para le película? ¿Festivales de cine? ¿Distribución?

Para ser honesto, esas cosas del negocio las llevan mejor los productores y demás. Yo procuro no entrometerme en esa clase de cosas. Pero diré que la película va a estar en bastantes festivales, Toronto y Fantastic Fest incluidos. Si somos lo bastante afortunados para ser elegidos, va a ser genial mostrar esta película en el ambiente de los festivales. Supngo que lo averiguaremos muy pronto.

En cuanto a la distribución, sé que está planeado mostrar la película a las empresas tan pronto como esté acabada. Los encargados de la pasta y los productores ejecutivos ya han hablado con los interesados. Cannes fue una gran oportunidad para darnos a conocer, y con suerte una vez que las empresas vean la película acabada, les encantará y ya veremos qué pasa. Estad atentos…

¿Cuáles son tus objetivos cuando acabes esta película? ¿Qué esperas que aporte a tu carrera?

Mi objetivo a corto plazo es empezar otro proyecto lo más pronto posible. Me encanta trabajar y quiero sr todo lo prolífico que pueda. Tengo mucho que decir, muchos mundos que construir, y muchas historias que contar. He pasado la mayor parte de los últimos 20 años escribiendo, desarrollando guiones, colaborando con personas de gran talento: dibujando, esculpiendo, creando universos y poblándolos con personajes interesantes. Sería estupendo que esta película proporcionase la oportunidad de empezar con alguna de las demás ideas, de llevarlas a la gran pantalla.

Tengo un sueño, un objetivo a largo plazo, que es reunir a un pequeño grupo de artistas, escritores, diseñadores, escultores, expertos en efectos especiales, y crear una productora. Un colectivo de creativos, que trabajarían en el diseño y desarrollo de propiedades intelectuales para televisión, cine, juguetes y videojuegos. Conozco a creativos con mucho talento, y tenerlos bajo el mismo techo, en una atmósfera de estudio relajada, abierta, libre, podría llegar a ser algo interesante. Básicamente, sería como una versión más grande de mi pequeño estudio de Huntington Beach. Montones de ventanas, plantas, lámparas de lava, sillones, una sala de proyección con pantalla gigante y montones de máquinas recreativas. Sí, he dicho RECREATIVAS… Y disfrazarse en Halloween sería obligatorio.


Sobre lo que espero que aporte a mi carrera… por supuesto que quiero que me consiga cosas buenas, pero lo cierto es que, no sé todas las respuestas. Una vez e en los cines se enciendan las luces y que los créditos finales aparezcan, a partir de ahí ya depende de la audiencia. No sé el futuro que me espera, ni cuál será mi próximo proyecto. Supongo que depende mucho de lo cómo se reciba Hunter Prey, ya veremos. Aunque sí te puedo decir que, pase lo que pase, seguiré haciendo lo que siempre hago: buscar a los más dedicados, a los mejores, reunirlos en un pequeño grupo y realizar una película lo mejor que pueda, con el dinero y los recursos de los que pueda disponer.

¿Estás ansioso por mostrar esta película a la audiencia? Como geek hardcore de la ciendia ficción que soy, tengo muchas ganas de ver Hunter Prey. ¿Qué reacciones esperas de la gente como yo y de la audiencia en general?

¡Por supuesto que estoy ansioso! He vivido al lado de esta película durante los últimos 19 meses de mi vida, y de verdad que tengo ganas de presentarla al público. Espero que la audiencia disfrute con la película y que capten su originalidad y su espíritu independiente: ese estilo de los 70, tan de la vieja escuela, tan vívido, lo que la hace tan orgánica. De verdad espero e la reacción a la película me permita hacer más películas, crear más mundos y contar más historias, a mayor escala con más presupuesto. Estoy ansioso por terminar por completo el lanzamiento y salir por ahí a promocionarla. Es todo parte de la aventura de ser cineasta. Algo que de verdad amo, y de lo que estoy muy orgulloso de formar parte.

FIN

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Bien, eso es todo. Ruta 66 vuelve muy pronto...

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17 septiembre 2009

Entrevista a Sandy Collora

Entrevista realizada en GeekTyrant al director del corto de culto Batman:Dead End y Hunter Prey, película de acción-Ciencia Ficción indie que saldrá a la luz próximamente, Sandy Collora.


La traducción corre a cargo de un servidor y la publico en dos partes. En esta primera parte Collora hace un repaso a su carrera desde la salida de Dead End hasta el comienzo del rodaje de su proyecto más personal y ambicioso, Hunter Prey.




Recuerdo la primera vez que vi tu corto, Batman Dead End. Me quedé con la boca abierta. En ese instante, pensé “quiero ver una peli de Batman o de Superman dirigida por este tío”. Se convirtió en una obra de culto y a día de hoy todavía luce espectacular.



Hay toda una historia, de oportunidades y de pérdidas, detrás de su realización. ¿Cuál es?

Vaya, ¿por dónde empiezo? Pasaron un montón de cosas durante el nacimiento de esa pequeña película… Fue una época muy difícil para mí. Lo primero fue la muerte de mi madre, el 26 de julio, tres días después del estreno de la película en la convención del cómic de San Diego. Estábamos muy, muy unidos, así que su muerte hizo que aquellos tiempos fueran muy agridulces. Por un lado, Dead End cosechaba un éxito arrollador, especialmente en ciertos círculos de Hollywood, y por otro, tenía que enfrentarme con la muerte del ser que más quería en mi vida. Mi madre era mi mejor amiga. Fue una época de emociones contradictorias.

Recuerdo días en los que, por la mañana, recibía llamadas de gente como Alex Ross o Guillermo Del Toro, que cubrían la película de elogios, y luego por la tarde, soportar una total tristeza y desesperanza por lo que le pasó a mi madre. Era realmente difícil compaginar las cosas tan geniales sucedieron esos días con el peor momento que he tenido que afrontar jamás. Era muy difícil concentrarse y tener las ideas claras.

A decir verdad, también me sentía algo culpable… Mi madre acababa de morir y allí estaba yo, con montones de entrevistas, promocionando mi película, almorzando con las estrellas y los ejecutivos de los estudios, charlando sobre trabajo. Psicológicamente, era algo muy gordo a lo que enfrentarse. Sabía que ella es lo que habría querido que hiciera, peo aun así me sentía fatal por ello. Incluso algunos compañeros y amigos estaban sorprendidos de cómo salí adelante, ocupándome de mi carrera, a pesar de lo que acababa de suceder.

Durante dos años, la situación no cambió mucho. Mucho ojear proyectos y muchas charlas sobre hacer esta o aquella película, con distintos estudios y productores. En aquél momento me sentía algo frustrado pues no entendía por qué ninguno de aquellos proyectos se ponía en marcha. Tengo que admitir que en aquellos tiempos era algo ingenuo, sobre cuánto puede tardar que una película se empiece a rodar en la industria. Hay películas “mainstream”, puros blockbusters, cuyos desarrollos toman años y años, quedándose en las estanterías durante mucho tiempo, es increíble. Todavía no entiendo del todo cómo y por qué ocurre eso. Pienso que la mayoría de las personas implicadas en el desarrollo de un proyecto, llevan a cabo las cosas dando muchos rodeos, complicando mucho las cosas, pero en el presente tengo mejor conocimiento de causa, de cómo funciona el proceso, aunque todavía no dejo de preguntarme a veces: ¿por qué?

Al verano siguiente tuve un accidente de coche muy grave. Un borracho chocó con mi coche por detrás, y mi coche dio cuatro vueltas de campana. Si un hubiese sido por el cinturón, probablemente no estaría aquí sentado haciendo esta entrevista. Pasó mucho tiempo hasta que me recuperé de todos los huesos rotos, las contusiones, desgarros, etcétera… El dolor de las costillas duró mucho, my hombro y mi brazo no recuperaron la movilidad en un tiempo, y tardaron meses en extraerme todos los fragmentos de cristal del cuerpo. Recuerdo que lo primero que hice al salir del hospital fue ir a ver mi camioneta. Era difícil de creer que hubiera sobrevivido, con toda la sangre seca que había.


El médico me dijo que aunque tenía suerte de estar vivo, el brazo izquierdo y mi hombro seguramente no recuperarían nunca el 100% de su movilidad, y que tendría problemas de espalda el resto de mi vida. Bueno, mi brazo y mi hombro aun no tienen buena pinta, pero nunca han estado mejor, y jamás he tenido problemas de espalda de ninguna clase. Yo interpreto aquél accidente como un “quitamiedos” en la carretera de la vida. Una aventura más. Me planteé la recuperación sin ninguna clase de dudas evitando que mi cabeza se llenase de pensamientos negativos sobre la discapacidad o sobre estar impedido de alguna manera. En mi corazón sabía que lo superaría y que continuaría persiguiendo mi sueño, y eso es exactamente lo que hice.

¿Qué ha supuesto esa película para tu carrera?

Pienso que me colocó en el punto de mira de mucha gente. Tenía dificultades para encontrar un proyecto que me ayudara a despegar pese a mi extensa experiencia en efectos especiales y diseño en spots televisivos y vídeos musicales antes de Dead End, antes de dirigir bastantes cortos. Ahí fuera hay directores de publicidad de gran talento, con más experiencia de la que yo tenía. Hasta para ellos fue difícil. Sabía que un tipo como yo, de poca experiencia, debía de hacer algo que estallase para llamar la atención de la gente. Batman compitiendo a la altura de Depredador. Y funcionó. Creo que tras las reacciones que provocó Dead End en internet, los estudios empezaron a verme como un serio candidato para dirigir una película del género.

También hice un montón de amigos y conseguí contactos en el negocio gracias a ello. Hice migas con personas increíbles, con guionistas, artistas y trabajadores de la industria de gran talento, cuyos trabajos admiraba. Gente como Simon Bisley, Neal Adams, Guillermo del Toro, Alex Ross, John Byrne… También conocí a gente de todas las ramas de la industria, amantes de lo añejo, del estilo clásico que yo quería para mis siguientes proyectos.

¿Cómo reaccionaron los estudios? ¿Por qué nadie te ayudó para que dirigieras alguna película de presupuesto decente?

A muchos les encantó. Parecían muy impresionados por el nivel de producción y el estilo visual de algo con un presupuesto tan ridículo. Todos estaban muy intrigados por cómo se habían hecho algunas cosas en la película. Por ejemplo, la escena en la que Batman se levanta en el charco de barro con su capa recogiéndose a su alrededor. Muchos pensaron que era una escena hecha por ordenador. Por alguna razón estaban perplejos por el material que logré conseguir con la cámara. No sé, para mí ni fue gran cosa, siempre me hace gracia el hecho de que mucha gente se olvide de que en los 60, 70 y 80, no existía el CGI. Y aun así se hicieron peliculones.



En cuanto a lo del proyecto importante y por qué no sucedió… Bueno, creo que hubo bastantes razones. Algunas las entiendo, otras no tanto. Es difícil explicar exactamente lo que pasó, ya que cada proyecto potencial y cada situación eran diferentes. Desafortunadamente, muy pocas cosas aquí son blancas o negras. Digamos que hay mucha zona “gris”. Algunos te dirán que no tienes al agente adecuado. Otros dirían que no era lo suficientemente abierto con el material que me ofrecían. Estoy seguro de que algunos reconocerían que albergaban dudas sobre si podía encargarme de un proyecto completo, con una historia consistente en un formato mucho más grande. Hasta cierto punto, hay algo de verdad en todo eso. Yo no tenía ninguna duda sobre si podría hacerlo, pero en última instancia ello no dependía de mí. Y eso era lo que más me fastidiaba. El hecho de que mi futuro como director de proyecto, en gran parte, estaba en manos de otras personas. Tenía que cambiar eso.

Mentiría si dijera que no me sentía frustrado. Pero seguí adelante durante aquellos años, sabiendo en mi corazón que la pregunta no era SI iba a dirigir un gran proyecto. La pregunta era cuándo. El momento adecuado y suerte son dos piezas importantes del puzle gigantesco que es la realización de una película. Hace falta el proyecto adecuado, en el momento adecuado, con las personas adecuadas, con el estudio o los inversores adecuados, y en aquella época, ninguna de esas cosas se me presentó como debe ser.

Si hubiese sido así, ¿tienes libertad para contarnos qué películas te ofrecieron para dirigir? ¿Y por qué no salieron adelante?

Oficialmente, nunca me “ofrecieron” dirigir una película, pero me mandaron guiones para que los leyera, como “Shazam” o “Creature From the Black Lagoon”. Por lo que yo sé, a eso se le llama técnicamente “estar considerado para dirigir”. Estuve muy interesado en ambos proyectos, y asistí a muchas euniones con New Line y Universal espectivamente, para hablar de mis ideas y de cómo llevaría a cabo esos proyectos. Era muy emocionante… Tenía un montón de ideas interesantes sobre cómo lograr en pantalla lo que había leído en aquellos guiones. El guión de William Goldman para “Shazam” era excelente. Sentía que la película saltaba de las páginas a mi mente. Estaba muy bien escrito y tocaba las notas correctas. Poseía algo de inocencia de Norman Rockwell en él. Muy “Americana”. Muy de Spielberg. De haberla hecho, me habría encantado ubicarla a finales de los 40, principios de los 50, en plan post-guerra mundial.

El guión de “Creature from the Black Lagoon” era un boceto muy temprano. El mismo Gary Ross iba a reescribirlo por aquellos días, cuando me consideraban para el proyecto. No sé si lo llegó a hacer, o si ya hay algún director para esa película. Lo que sí recuerdo perfectamente es que yo quería hacer a la criatura de forma muy tradicional. Básicamente, “un tío disfrazado”, como en la original, que en mi opinión, luce muy bien todavía. Aquél traje es una increíble obra de arte, por dentro y por fuera. Desafortunadamente, los tíos de Universal no parecían pensar lo mismo. Cuando les llevé unos dibujos y una maqueta que hice de la criatura no parecieron reaccionar ante ella. Creo que ellos querían algo grande hecho por ordenador, en plan monstruo del Lago Ness. Pensé que sería interesante, pero para una película de Nessie, no para CFTBL. Les propuse hacer una película sobre el monstruo del Lago Ness… un Parque Jurásico bajo el agua. Se me quedaron mirando durante un minuto, y entonces uno de los ejecutivos giró un poco su cabeza y dijo: “¿En serio?”.



También me reuní bastantes veces con el principal productor de Miramax y con Marvel cuando tenían planeado hacer “Werewolf by Night”, y trabajé en un montón de arte de producción para esa también, pero ese proyecto tampoco llegó a ninguna parte. Creo que es bastante iónico que ninguna de las tres películas que he mencionado se hayan hecho todavía.

Hubo otras oportunidades. En su mayoría, prototipos de slasher y pelis de terror de bajo presupuesto, o thrillers psicológicos que no me interesaban. Daba igual cuánto lo intentase, creativamente no me sentía identificado con el material. En mi opinión, ninguno era bueno, inteligente, fresco, bien concebido o bien escrito. Al parecer hay una opinión generalizada entre la mayoría de los productores y los ejecutivos de esos proyectos: para hacer una buena película de terror tienes que meter a jovenzuelos atractivos drogándose, follando, diciendo palabrotas, y después cargártelos brutalmente con un mutante deformado que lleve un hacha o algo así. Simplemente, desde el respeto, rechacé todo eso. No estoy interesado en hacer nada de ese palo.

Tenía mis propios guiones de terror ya desarrollados, pero también estaba abierto a dirigir algo que no hubiese escrito, ello supondría aplicarle mi estilo visual y mis sentimientos, pero desafortunadamente, nada del material que me enviaban me concedía esa posibilidad. No tenían chispa ni nada que molase, o algún elemento inherente con el que pudiese trabajar a fondo. Tampoco ayudaba el hecho de que los productores y los estudios no me dejaban incorporar esos elementos ni aplicar mis ideas al nivel que yo sugería. Habría acabado haciendo una película diferente a la que ellos querían.

Personalmente creo que el mayor problema era el tono y el estilo de esos guiones. Yo sugería un ambiente más dramático y tenso a través de cómo estuviera rodada la película. Concentrarme más en la atmósfera y en lo que no le enseñas al espectador, en contraposición a una violencia gráfica o a un gore exacerbado. Sentía que no era necesario excederse con la sangre o el gore sólo para impactar. Desafortunadamente eso era lo que buscaban con esas películas en particular.

Como director, pienso que es un verdadero reto conseguir un cierto nivel de casting, estilo visual, riqueza en el diseño y calidad textual en lo que, de otra forma, sería una simple película de serie B. Siempre he admirado y me han inspirado directores como Ridley Scott o Roman Polanski con “Alien” y “Rosemary’s Baby” (La Semilla del Diablo). En realidad, pienso que a ello les inspiró un poco Hitchcock… Ellos consiguieron un estilo increíblemente bello, pero también terrorífico, sin mostrárselo todo a la audiencia y sin machacarla con imágenes gore cada dos por tres. Lo mismo pasa con Kubrick. “The Shining” (El Resplandor) es otra obra maestra del suspense y del terror… Ya no se ven películas de ese tipo. Creo que el arte del género clásico se está perdiendo con las convulsiones de cámara, el ritmo atragantado, la rápida sucesión de imágenes, los cortes rápidos y los baños de sangre de las películas de terror modernas.

Uno de los productores de aquellos guiones nunca había visto “Rosemary’s Baby”. ¿Cómo es posible que ser un ejecutivo del género en un estudio grande y no haber visto está película? No tenía ni idea de lo que estaba hablando cuando me refería a alguna de las escenas de esa película, o a tomas específicas. Más tarde él admitió que no conocía nada de la obra de Polanski, aunque sabía que “era el tío que se acostó con una chica de 13 años y que huyó a Europa…” Pensé que ese era un ejemplo perfecto de la mentalidad a la que, por fuerza, tenías que enfrentarte a menudo en este negocio. Para cierto tipo de gente, es mucho más importante la farándula y los titulares de la prensa que lo relativo a la creatividad o e arte. Y eso desafortunadamente es la causa de mucha de la paranoia corporativa y de las malas decisiones que se acaban tomando en esta industria. Decisiones que deberían tomarse en base al talento individual, las habilidades, los sentimientos, la experiencia y la capacidad para hacer el trabajo.

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